Yo, asíncrona
Comienza la clase, y aunque es asíncrona, estoy expectante.
Como quien espera la llegada de un familiar cargado de regalos cuando es
pequeña.
¿Cómo nos sentimos? Pregunta interesante. Yo contesto rápidamente, y no en mi cabeza como
debería. Estoy en la cocina de mi casa así que son mis gatos quienes me
escuchan, no el profesor.
Hablan mis compañeras. Expresan lo raro que les resultaba el
paso de la universidad presencial a la conexión online. Me lleva a una reflexión personal. En mi caso
estoy acostumbrada a las clases online e, incluso, asíncrona. Otra perspectiva intergeneracional.
Supongo que esto se debe a la doble, a veces incluso triple,
jornada laboral… Empezaría diciendo que soy maestra, pero no. Porque soy más cosas,
aunque me aferre a la docencia como si fuera la mitad de mí.
Soy persona, ámbito para el que a veces tengo poco
tiempo. Y por el que, también, sufro
mucho. A veces me duele el mundo y quiero crear uno mejor. Por eso estoy en
este máster.
Soy madre de una adolescente a la que le tengo que dedicar
tiempo, energía y amor. Mucho amor. A la que acompaño en su etapa no sólo
personal sino educativa lo que me hace vivir con el miedo de que alguna de sus
profesoras no sepa ver su valor. Por desgracia esto ocurre. Por eso estoy en
este máster.
Soy maestra. Me apasiona. No paro de buscar maneras de
llegar a mi alumnado que, por cierto, tiene barreras para los aprendizajes.
Barreras muy grandes, estoy en educación especial. Alumnado que merece vivir en
un sistema más justo respaldado por una educación inclusiva. Por eso quiero
investigar. Por eso estoy en este máster.
Soy formadora del profesorado. A veces me aterra encontrarme
con compañeras y compañeras sin ápice de vocación. Otras se me hace grande el
corazón de lo bonitas que son algunas personas que dan cada día lo mejor de
ellas dentro de las aulas. Quiero ofrecerles alternativas, opciones más amables
y respetuosas de llegar a su alumnado. Quiero transmitirles mi amor por la
profesión sostenido en una base teórica que explique que podemos educar para la
felicidad. Por eso estoy en este máster.
Y soy muchas cosas más que no tengo tiempo de relatar aquí.
Cosas por las que desde hace mucho tiempo mi formación suele ser asíncrona (que
por eso venia todo este discurso) y, a veces, atropellada. Pero siempre con
motivación y el reto de seguir aprendiendo.
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