El sentido de la vida... crear valor.
Dejé de estudiar cuando tenía 17 años. Estaba en bachillerato, repitiendo primero. Aquel curso fue muy duro. Bueno, también lo fueron los anteriores.
Mi abuela me dijo “Puedes estar aquí, pero yo no te puedo
mantener. Tendrás que trabajar”. Al
principio intenté compaginarlo, pero no pude. No pude porque fue un momento en
el que la vida me quedó grande.
Fui cambiando de trabajos malos a peores. Mi primer trabajo
consistió en limpiar. Recuerdo la pena que sentía en ese momento. No por el
hecho en sí de limpiar, es un trabajo honrado y alguien tiene que hacerlo. Mi
pena era un agujero, un vacío, un hueco, por no tener un propósito en la vida.
Por no saber qué hacer y por no encontrar alternativas al respecto.
Hay contextos socio culturales de los que no puedes salir fácilmente.
No sin que alguien crea en ti. Y yo tuve esa suerte. Pero es otra historia que
quizá cuente en otro momento.
Dando tumbos alcancé los 20 años. Sin oficio ni beneficio
que se podría decir. Me recuerdo triste, perdida y sola. A pesar de estar
rodeada de gente me recuerdo muy sola.
Un día, de pura suerte y por necesidad económica, realicé
una sustitución en un comedor escolar. Fue en un colegio preferente en alumnado
con retos motóricos. Entonces lo vi. Encontré el camino.
Vi a una maestra, parecía más joven que yo. Un aula de
infantil, eran todos muy pequeños. Y entre ellos había un niño con desafíos en
la movilidad y la comunicación. Vi a esa maestra y pensé… ¿Qué estoy haciendo
con mi vida? Yo lo que quiero es esto.
Escribo estas líneas 24 años después y me emociono pensándolo.
Sé el preciso instante en el que descubrí mi razón de ser, en el que encontré
mi camino de vida.
Cómo llegué a ser maestra es otra historia que quizá cuente
otro día. Lo que si voy a contar es que desde ese momento todo giró en torno a
mi formación y a conseguir mi objetivo.
Y ahora soy yo quien cada día, siendo consciente de la
belleza de mi propio destino, intento crear uno mejor para mi alumnado. Intento
acompañar a mis colegas en su tarea docente, que sé que es dura en muchas
ocasiones. Intento llevar este mensaje allá donde me dejen contarlo. Intento crear
valor en todo lo que hago.
Gracias por compartir algo tan personal como es tu historia de vida. Con ella muestras de forma práctica lo que significa convertir una dificultad en propósito y encontrar en la educación una forma de dar sentido y esperanza a la existencia.
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