El título de tonto ya lo tienes

Alberto Olmos pone sobre la mesa, de forma provocadora, una realidad de esta sociedad: ¿es necesario tener un título para ciertas profesiones?. 

Pero quizá no debamos hablar de títulos sino de de formación.

Ante la lectura del artículo me surgen varias preguntas: ¿Nos forma el sistema reglado para la vida real? ¿estamos buscando esta formación en otros ámbitos?

Estamos ente una sociedad que corre el riesgo de asumir una autoformación a través de las redes sociales y escuchando influencers que defienden la falta de cultura como bandera desprestigiando la lectura, la formación, la curiosidad, incluso la ciencia.

¿Esto ocurre porque en la escuela no estamos formando desde una perspectiva crítica y científica?

También me surgen otras reflexiones...

Escuchando a mis compañeros, siento muchas ganas de participar. Respecto al debate que surge sobre Magisterio considero que es una carrera a la que llega mucha gente porque las nota no le alcanza para su primera opción. Algunas de estas personas se “reconvierten” a la vocación, pero no siempre ocurre. Ser docente da opciones de opositar o optar a un "buen trabajo" de por vida. Lo que es un arma de doble filo.

Los títulos no garantizan el conocimiento. Tenemos las aulas llenas de docentes sin vocación y sin conocimientos sobre pedagogía y didáctica, ya no hablemos de la atención a la diversidad. Docentes que superan un proceso de oposición y “se cuelan” en el sistema educativo.

Hice magisterio y poco aprendí al respecto en cuanto a la labor docente. A pesar del tiempo que le dediqué, esfuerzo y también dinero. Porque a mí, contrariamente a lo que piensa una de mis compañeras, no me parece que estudiar salga barato.

Estudié hace veinte años y pude hacerlo a través de becas. (Es curioso porque podría considerarse que al hacerlo fuera de la edad que me correspondía lo hacía de forma asíncrona, justo como ahora este máster, pero por otros motivos). La matrícula de mi carrera costó unos 600 euros, un precio ahora impensable. Aún así es un precio caro para una familia de clase obrera. Es el precio que ahora se paga por la matricula de una FP.

Supongo que la diferencia de edad nos da perspectivas diferentes. A mí, me supone un esfuerzo pagar ese precio por una matrícula. Para mi estudiar este máster es un esfuerzo económico. Discrepo en que los estudios superiores con baratos.

Creo que antes se estudiaba menos porque se trabajaba más. La gente de mi edad, 44, teníamos opciones de trabajos para los que no se requería una especialización. Incluso trabajábamos mientras estudiábamos. ¿Por qué? Porque teníamos mayores posibilidades de emancipación y dependencia. Así que ante la disyuntiva de si estudiar o trabajar, trabajar nos planteaba un futuro independiente y autónomo. Cosa que ahora no ocurre. la juventud intenta llenar su futuro de títulos porque el mercado laboral no es fácil. 

Así que creo que el análisis sobre la adquisición de titulaciones es mucho más profundo que "ser baratos". Es más, creo que la educación, como escalera de ascenso social está desapareciendo perpetuando las diferentes clases sociales y sus consecuentes desventajas respecto al futuro de nuestra juventud.

Y este es uno de los motivos de desigualdad dentro de las aulas, entre otros muchos, por desgracia. Hay personas muy inteligentes, competentes y con mucha capacidad de aprendizaje que por cuestiones distintas (sociales, culturales, económicas, etc.) no puede estudiar, ni tener acceso a un título. El sistema educativo deja escapar a alumnado maravilloso. Unas veces por cuestiones socioeconómicas, otras porque los docentes no tenemos la capacidad de ver más allá de las criaturas y otras muchas porque el sistema en si no esta preparado para formarnos para SER.



Seyla 


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