Educación especial no es la peli Campeones

A veces escucho a personas, que con toda su buena fe, cuando hablan de personas con distintas capacidades lo hacen tomando como referncia la película Campeones. Sobre todo cuando hablan de personas que van a educación especial. Yo, que llevo casi 20 años en el mundo de las distintas capacidades y muchos de ellos en centros de educación especial, me llego a sentir un poquitito enfadada (si has leído otras entradas al blog ya habrás notado mi alta intensidad).

Con todo mi respecto a Javier Fesser y a los actores y actrices, por tomarse la molestia de dar visibilidad a las personas con distintas capacidades (aunque ya puestos podrían haber tenido también en cuenta a la población femenina, la cual apenas tiene representación en la película). Pero, la chavalada que aparece en campeones no es el reflejo de educación especial. Ni tampoco el reflejo de las vidas reales de personas con desafíos cognitivos o con barreras para los aprendizajes o la movilidad.

Muestran casos excepcionales, no la norma, no la vida típica. No muestran el nivel de paro y desempleo de los adultos con otras capacidades, ni los altos niveles de ansiedad y depresión en los adolescentes y adultos.

Te voy a contar, desde una visión real y, espero, que optimista, lo que es educación especial.

En educación especial tenemos pequeñitos y pequeñitas que comen por sonda gástrica, que beben agua con espesante para no atragantarse y que requieren de cuidados constantes. Y esto no da nada de risa como la película, ¿verdad?

En educación especial tenemos una realidad que no se ve en las calles, porque nuestra chavalada apenas usa espacios públicos. Por motivos muy diferentes. Algunos relacionados con las barreas arquitectónicas pero los mas grandes relacionados con las sociales.

En educación especial tenemos otros recursos, no más, sino otros. Tenemos personal técnico (que vale millones) porque hay que cambiar a criaturas y adolescentes que llevan pañal, ayudar en los posicionamientos y dar cuidados indispensables a nivel asistencial. Algunos de ellos requieren del uso de grúa para poder hacer todo esto. 

También tenemos fisioterapeutas que, lejos de lo que crees, no están para dar masajitos sino para enseñar logros tan grandes como la deambulación. Y para realizar, con ayuda de los técnicos y docentes, posicionamientos. ¿Posiqué? Posicionamientos. Que consiste en pasar de la silla a una tarima blandita al alumnado, para que esté en horizontal, para que sus órganos internos que llevan mucho tiempo comprimidos por el peso de un cuerpo que no controlan estén liberados. O ponerlos en bipedestadores para estar "de pie" u otro tipo de artilugios que no podrías ni imaginar.

Y, por desgracia, en educación especial también tenemos chavales y chavalas que podrían salir en la parte 3 de campeones. Y digo por desgracia porque, como veis, el nivel de necesidad no tiene nada que ver con lo que os he descrito. Alumnado que debería tener la posibilidad de una opción más inclusiva.

Por desgracia, otra vez, tenemos pipiolos y pipiolas de 3 y 4 años que no han tenido la oportunidad de convivir en infantil en centros ordinarios porque el sistema ha decido que este es su sito. Es curioso, porque en mis tantos años de maestra en ordinaria he escuchado muchas veces “este niño no es de aquí”. Cosa que os va a sorprender, pero en especial también lo escucho “este niño no es de aquí” Y así es, porque podría estar en un centro ordinario con sus apoyos y ajustes razonables.

Lo que no tenemos en la especial son recursos para todas y todos. Si en ordinaria no hay, no penséis que aquí hay más, porque no es verdad. Hay otros, pero no más. Las necesidades son más grandes. ¡Las necesidades vitales! No hablo de lo curricular. Porque en especial lo que tenemos son retos y desafíos relacionados con la propia vida. Alumnado al que hay que atender durante todo el tiempo de manera asistencial y a través de estimulación basal.

Por suerte, lo que tenemos también es un volumen más alto de gente motivada (aunque en todos los campos siempre crecen cardos). Como dice mi compañera “la gente de especial estamos hecha de otra pasta”. Y yo pienso “pues quiero que todo el mundo se haga con esta misma pasta”.

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