Dora

Bien sabe el Universo que no soy yo de pedir atención pero, en muchas ocasiones, la injusticia me puede y alzo la voz. No lo hago desde el ego, lo hago desde la responsabilidad. Por eso, en mi interior yo me tengo por una persona introvertida o socialmente selectiva. Hablo porque tengo que hablar. 

Sé que puede no parecerlo pero no soy yo de querer ser la protagonista de la película, pero siempre me veo dando un paso adelante cuando nadie más quiere, si hablamos de acciones que mejoren la educación y el bienestar del alumnado (es por esto que me veo coordinando cursos que no quiero). Supongo que es lo que le pasó a Dora cuando le propusieron ser directora de la escuela. Me he sentido identificada con muchas de sus palabras o situaciones vividas. 

También con esa sensación de ser tan querida por un sector educativo, como rechazada por otro. Vivo con esa sensación constante de saber que hay gente a la que no agrado, a la que incomodo. Mi discurso no siempre gusta...

En medio de esta crisis laboral, en la que me replanteo nuevamente cuál y dónde es mi lugar y si quiero formar parte de este sistema con el que no me siento conforme, escucho a Dora y me siento arropada, sin ella saberlo. Sin tan si quiera conocerme. ¿Será consciente de la importancia de sus palabras? ¿de la trascendencia de su experiencia? 

Cada reglón leído, cada texto comprendido, cada clase, cada vivencia compartida, cada gesto... me hacen comprender que estoy más cerca de lo que pensaba de la educación Soka.

-Aquí aplicamos la pedagogía del amor- le decía hace años a un compañero con le que compartí clase. ¡Y resulta que esto no me lo he inventado yo, esto ya estaba inventado... ! Solo tenía que encontrar al creador de este concepto que me absorbe y me convierte en quien soy. 


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