El Conejo Blanco
Mi hija, de la que ya os he hablado y de la que tanto aprendo, un día (hace ya años) me dijo "mamá, pareces el conejo de Alicia en el País de las Maravillas". Y razón no le faltaba.
Al igual que el Conejo Blanco, no paraba de repetir "vamos, vamos, que no llegamos". "Corre, corre, que es tarde..." y cosas bastante parecidas.
Llevo unas semanas que me siento El Conejo Blanco...y no me gusta. La falta de tiempo me ahoga, voy corriendo a todas partes sintiendo que no llego a ninguna. Me compro libros que hablan de la sociedad de las prisas sin tener tiempo para leerlos porque lo que me falta es tiempo, y lo que me sobra prisa. Llevo una semana enferma y ni si quiera he podido descansar como necesitaba...
Tengo que hacer las adaptaciones que tienen que estar para el 12, que ya no están. Tengo que hacer un cuento nuevo, que el anterior ya lo he exprimido bastante, y acabar el curso de Proloquo2Go que si no no podemos implementar el comunicador. Tengo que parar a comprar leche que no queda y sacar dinero para la extraescolar de Lluvia. Tengo que conectarme a ver las clases del máster, ¿tengo tareas?, espero que me de tiempo a hacerlas. Tengo que publicar las reflexiones que el otro día escribí en sucio, que no se me olvide. Y leer las publicaciones de mis compañer@s. ¡Ostras! es martes, tengo que conectarme a inglés. Tengo que enviar el permiso para la semana de presenciales, de hoy no puede pasar. ¡Ya son casi las 21! tengo que hacer la cena. ¡Ah! tengo que mirar el correo, no sea que tenga algo pendiente para responder hoy. Tengo que...tengo que...tengo que...
Tengo que...
Tengo que descansar.
Estoy agotada.
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