Escuchar
Estoy aprovechando las vacaciones para releer, o simplemente leer, algunos de los textos que no me dio tiempo durante el cuatrimestre.
Esa vida atropellada de la que hablaba en mi anterior publicación no me permite detenerme mucho tiempo, ni muchas veces, en cosas en las que me gustaría.
Quizá, una de esas cosas sería escuchar. Tal y como se titula el capitulo del texto que acabo de leer, que pertenece a libro La expulsión de lo distinto, de Byung-Chul Han (si, yo también creo que es muy difícil de pronunciar).
Han (el autor) analiza el acto de escuchar en medio de esta sociedad de las prisas, altamente individualista, absorbida por las redes sociales y aplastada por el ego. Y yo, que soy dada a la reflexión, me he parado a pensar... ¿de qué manera formo yo parte de todo esto?, ¿estaré escuchando y no sólo oyendo?, ¿estaré escuchando para aprender o para juzgar? Y quizá, la pregunta más importante ¿me estoy escuchando a mi misma?
Vamos por partes. Me planteo de qué manera formo yo parte de esta sociedad que no sólo no ve, sino que no escucha (te confesaré que escribí ciega y sorda pero creo que dichos conceptos empleados de esta forma pueden resultar capacitistas así que he preferido no hacerlo). Han relaciona esta falta de escucha con el uso de las redes sociales, una sociedad altamente individualista y capitalista y el ego, entre otras cosas. ¡Ay, el ego! que difícil de domar para que no interfiera en la escucha. ¿No te pasa que a veces hablas con alguien y en lugar de escucharle te escuchas a ti misma pensando en lo que vas a contestar? pues eso es ego. ¡Atiende! ¡Escucha! Hay gente a le que le gusta mucho escucharse a si misma...
Esto me lleva a esa segunda cuestión planteada. Tengo que reconocer que en muchas ocasiones, llevada por la vorágine de la vida diaria, escucho pero no con la suficiente atención. Esto me pasa cuando le pregunto varias a veces a mi amiga qué tal le fue el examen pero no recuerdo la respuesta. No escucho. Existe interés, quiero conocer su situación. Pero es como si se cortara la llamada justo al decir la respuesta. Mi cabeza desconecta porque salta a otra cosa. Amiga, si lees esto, lo siento. Lo sabes.
Uno de los principios clave del Mindfulness es no juzgar. Aunque intento trabajar en ello, como en el ego, me cuesta. Si, lo reconozco. Reconozco que me cuesta no realizar juicio cuando escucho y esto me lleva a contestar en mi cabeza antes de que la otra persona acabe de hablar, lo cual me lleva responder una de las preguntas anteriores. Soy consciente de que el aprendizaje llega desde la humildad de saber que hay cuestiones que no se conocen, desde reconocer la carencia y la falta de conocimiento. El juicio y el ego son contrarios a la humildad y, creo, que interfieren en la escucha. Y por tanto, en el aprendizaje.
Respecto a la escucha interior, me doy cuenta, escribiendo estas líneas, que es más necesario hablar con una misma. Pero, no desde el discurso imparable sino desde la escucha activa. Detenernos y observar que nos dice nuestro cuerpo, nuestra energía, incluso nuestro corazón. Escuchar esos pensamientos, no de forma atropellada ni desde el juicio (nuevamente) sino desde la atención.
Quizá para saber escuchar bien a los demás deberíamos empezar por escucharnos a nosotras mismas. Por despojarnos del disfraz del ego, apartar los juicios y mostrarnos tal y como somos.
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