Excursión a la sabana
Una vez más el sensor de mirada no me ha reconocido. 10 años en este colegio y sigue fallando, supongo que la tecnología a veces también falla.
¡Riin-riin! No me queda más remedio que entrar a la
antigua usanza.
—Buenos días, ábreme, por fa.
Tengo que ser rápida, en un rato llegarán mis alumnos y
quiero tenerlo todo preparado para la excursión. Entro rápido en clase, enciendo
la luz y comienzo el recorrido de comprobaciones.
A ver si las Meta Quest 10S tienen suficiente
batería. Aún recuerdo aquel modelo inicial, allá por el año 2025, creo que eran
las 3S. Tenían un precio inasumible, por suerte el Estado ahora nos proporciona
todo esto, desde que el Partido Revolucionario Feminista tomara el poder
absoluto de la Tierra, después de la gran guerra de los 30 días, las cosas han
cambiado mucho. Ahora la tecnología de apoyo no es una opción reducida a la
economía de unos pocos. Ahora es un Derecho Universal Real. Estas mujeres saben
cómo cuidar a su gente… y a su infancia.
Vaya, ya me he despistado… ¿por dónde iba? ¡Ah, sí! ¡Gafas
cargadas! Imprescindibles para esta experiencia inmersiva.
Compruebo las plataformas de simulación, es difícil que
fallen, más bien me aseguro de que todas estén conectadas al software de simulación
Tuviajeamedida 2.0. Me maravilla cómo han sabido recrear a partir de recogida
de información vía satélite todos y cada uno de los lugares del mundo. Incluso lugares
inaccesibles han sido recreados e implementados en el software gracias a la IA.
Hace 20 años la IA llegó tan fuerte que nos asustamos. Sin embargo, con la
entrada en vigor del nuevo gobierno pronto se crearon políticas de uso acordes
a las normas del comité ético y moral de Las Naciones de las Mujeres. Gran trabajo.
—Buenos días— la voz de Marina me saca de mi ensoñación.
Bueno, no es su voz como tal, es la voz de su comunicador, aunque para todo el
mundo es su voz. También veo el resplandor de la proyección de su Magic Leap
One 11, proyectando los pictogramas con los que se comunica. Antes teníamos un
único comunicador por persona. Ahora, gracias al sistema de posicionamiento, el
comunicador tiene almacenado hasta 10 usuarios distintos de comunicación. Con un
comunicador en clase pueden hablar todos los alumnos y alumnas de manera
personalizada.
Aún recuerdo cuando empecé a trabajar hace años con aquel
Tobii Dynavox que detectaba los movimientos oculares y cada vez que se usaba había
que recalibrarlo a través de la mirada o crear distintos usuarios. Ahora esto se proyecta a grande escala y sin
soporte, formando parte del contexto. La realidad aumentada ha mejorado
notablemente la comunicación alternativa y aumentativa, por no hablar de la accesibilidad.
No solo Marina puede hablar con sus ojos, nosotras podemos ver en tiempo real
lo que dice y ¡a gran escala! Y el resto de los compañeros pueden participar
cuando lo deseen. La AR ha dado voz a quien no la tenía.
—¡Hola Marina! ¿Qué tal estás?
—Bien, profe. Contenta, hoy tenemos excursión.
—Así es, hoy visitaremos la sabana. Estoy preparándolo todo.
Nos queda un poquito, hay que esperar. ¿Vale?
Si me llegan a decir a mí en mis tiempos mozos que iba yo a
visitar la sabana a través de Realidad Virtual, no lo habría creído. Recuerdo
aquella novela, Proyecto Hail Mary, en la que el Doctor Grace se embarcaba en
una misión suicida hacía Tau Ceti, ciencia ficción pura que hoy es realidad.
No me habría imaginado que gracias a la RV de alta calidad
podríamos llevar a cabo experiencias inmersivas en 360 grados que nos permiten
la interacción natural en entornos virtuales, por ejemplo, en aquella estrella,
Tau Ceti, o a lugares menos inhóspitos pero inaccesibles para mi alumnado con
parálisis cerebral y escasa movilidad.
Por eso es importante que todo esté a punto. Aunque hemos
usado en otras ocasiones las plataformas de reproducción de movimiento es
importante revisarlo todo bien. Reconozco que estoy algo nerviosa, quiero que
la excursión sea una experiencia de aprendizaje inolvidable.
—Ana— le digo a mi compañera de aula— por fa, recibe tú a
los demás mientras preparo todo.
—¡Ok! Yo me encargo.
Plataformas de simulación… ¡Preparadas! Ahora solo queda
revisar los simuladores de sensaciones. No podemos ir a la sabana sin escuchar
el rumor de los animales que en ella habitan, pero también poder olerlos.
Aunque no sé si eso nos gustará mucho. En esta experiencia inmersiva está
incluido el acercamiento al Caño Sabana, conocido como el río de colores. ¡Increíble
que podamos viajar a Colombia! Sobre todo ellos, que hace 20 años apenas podían
cruzar de una acera a otra por las grandes barreras arquitectónicas.
Venga, solo queda comprobar los delantales y guantes sensoriales.
A través de ellos no solo pueden sentir el clima, el viento o distintas texturas.
Los delantales también reciben pequeños movimientos que interpretan según la programación
personalizada a través de los distintos sistemas de posicionamiento. Interpreta estos movimientos como intenciones
de interacción con el contexto. Que Dani tiene enfrente una cebra y mueve
levemente su mano, pues se interpreta como que quiere tocarla y la cebra se
acercará lentamente hasta Dani y el guante reproducirá el tacto de tocar la
cebra. Además del olor… que no debe ser muy agradable, la verdad.
Jo, no puedo emocionarme al pensar que gracias a la RV y la
AR están viajando por todo el mundo. Conociendo distintos lugares, animales,
culturas y formas de vivir y de comunicarse.
Y no solo eso, también pueden comunicarse en tiempo real con
otras personas, gracias a comunicadores robustos, que han ampliado su accesibilidad
a través de la proyección en cualquier espacio.
A través de la selección ocular pueden decidir cómo
desplazarse por el medio, qué animales quieren ver, incluso graduar la
temperatura del espacio si consideran que hace demasiado calor. Aunque lo hará,
es la sabana.
No puedo evitar emocionarme al pensarlo…
—¡Seyla, que estas empanadas! — me dice Marina a través de
su maravillosa voz sintética.
—Perdona, perdona, me dio la nostalgia. Estaba recordando
cuando era joven y empecé a trabajar. Marina, no sé si lo sabes, pero tenéis mucha
suerte.
—Sí, sí. ¡Nos lo dices un montón, Seyla! ¿Pero empezamos ya
o qué? ¡Ponnos las gafas que estamos listos para viajar!

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