Mazo diamante

Pues el juego ha comenzado, como ya anticipaba en alguna publicación anterior. Me tocó el mazo amarillo, el de diamante así que en estos días he ido realizando algunas de las proezas propuestas. Debo avisar que algunas de estas tareas las he adaptado, mínimamente, o extendido. Según la circunstancia. Ahora os cuento cómo, dónde y por qué.

Empecé jugando al “sola en casa” y me pareció una gran idea hacerlo en el cole y compartirlo con una de mis polluelas. Pero, a decir verdad, la cosa no fue tan bien como me hubiera gustado.

Allí que saqué mis telas y distintos utensilios: pinzas, cuerdas, el carro de la compra, las sillas para sujetar, la colchoneta como pared… pero aquello se nos mantuvo poco tiempo en pie. Eso sí, añadimos unos extras. La lámpara ultravioleta, juguetes fluorescentes y algunos cuentos de luz negra.

No me acabó de convencer…no sé muy bien. Pensé en repetirlo en casa, pero prefiero probar otros juegos. Quizá este era un juego que me recordaba mucho a mi infancia, pues en casa de mi abuela hacia cabañas con las cortinas de la terraza, junto a mi primo. Allí pasábamos horas. Mi cuerpo ya no es tan pequeñito, supongo que necesito cortinas más grandes… 

Como este juego no salió como esperaba (supongo que lidiar con la frustración forma parte del juego) en el siguiente juego pedí el comodín del público y busqué colaboración. Me vine arriba y elegí llevar a cabo la carta 7: “Conquista la cima”. Así que aprovechando un viaje de fin de semana largo a Edimburgo a ver a unos amigos les propuse subir al monte Arthur´s Seat. Allí hicimos el chorra durante un gran rato, justo en la cima, donde hacia un aire increíble. Y a la vuelta decidimos enterrar una cápsula del tiempo en una botella de agua, la cual sospecho que nunca volveremos a ver, pero la experiencia fue la lecha.  Lo de la capsula no estaba preparado, pero una cosa nos llevó a la otra… y prometimos volver en 10 años. Lo mejor se esta experiencia ha sido poder compartirla. Ha dejado uno de los mejores recuerdos con amigos de los últimos tiempos.


Aprovechando que teníamos que darle un meneo al trastero llevamos a cabo la carta “Batallón de limpieza”. Aquello se convirtió en un despiporre y ¡¡fue mutando al Tetris!! Por turnos fuimos colocando cajas en los lugares más apropiados para ello. ¡Nos ha quedado bastante bien! Limpiar el trastero de esta manera nos ha resultado divertido, era algo que llevábamos tiempo procrastinando y ha sido una buena forma de ponernos con ello.

Quería implicar también a Lluvia, mi hija. Lo del batallón de limpieza no le convenció… Así que rememorando uno de mis juegos preferidos de la infancia jugamos a tinieblas. Lluvia no sabía jugar, así que le enseñamos e hicimos cada uno un turno. ¡Cuánto me gusta! Nos reímos mucho, tanto que casi se nos olvida tomar evidencia del momento

Y aunque sé que ya llevo todos los retos propuestos de esta baraja no he podido resistirme al último. Salto de la cebra. ¿Por qué? Pues porque es algo que hago a menudo… Si. Salto en las líneas de los pasos de cebra. Así que este lo tenía fácil y divertido. Y en esta ocasión me acompaña mi fiel compañero Socio.

Y hasta aquí mi baraja diamante. Ahora me dispongo a intercambiar el mazo con alguna compi... ¿Qué juegos nos deparará el próximo mazo?

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