Legado

Mi querido Aitor Larrazaleta, maestro e investigador, habla mucho del legado. Yo no le había prestado atención a esta palabra hasta que en una charla con él la pronunció y seguidamente nombro al gran Ángel Rivière.

Creo que no hay nadie del ámbito de la psicología o en relacionado con el  mundo del autismo, que no reconozca inmediatamente este nombre. ¿Eso es legado?

Son tan grandes como numerosas las aportaciones de Rivière al campo del autismo. 

Creo que no soy la única, ni tampoco Aitor, que le vemos como no sólo creador de valor sino como generador de legado. Son numerosos los autores y autoras que le nombran no sólo desde el prisma científico, sino desde el humano. Tamarit (2001) le dedica un artículo titulado Huellas en el silencio: legado épico de un genial explorador de la mente humana, Ángel Rivière. También es recordado por Verdugo y Morueco (2021) poniendo a Ángel en el corazón y en la memoria de la psicología española y del autismo.

Ángel Rivière hizo muchas aportaciones a la ciencia, sin embargo no son esas las que quiero traer a este pequeño blog. Quiero recordar que él introdujo en España, y resto del mundo, una nueva forma de ver a las personas con autismo. Él se puso en su lugar, les dio la oportunidad de SER y respetó la condición autista. Lejos de querer cambiarla fue pionero, sin el saberlo, del enfoque neuroafirmativo que habla de personas y no de diagnósticos.

Sigue siendo recordado por su legado, por todo lo que hizo y lo que dejó. Y este es mi pequeño homenaje al maestro que fue de tantas personas como yo, a las que nos enseñó incluso sin estar entre nosotros.

Ángel Rivière. Imagen de Autismo España.



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