Mazo estrella
—Seyla, ¿Qué has hecho en semana Santa?
—Jugar.
Pues eso, aprovechando que teníamos tiempo y familia en
casa, hemos aprovechado para jugar.
Hace ya unas semanas cambié mi mazo inicial por otro con mi
compañera Bea. Y ahora tengo el mazo estrella. La verdad es que había propuestas
bastante chulas entre las que elegir. En esto me he dejado fluir y hemos ido jugando
según se iban dando las circunstancias.
Sabía que a mi adolescente le haría especial ilusión así que
comencé por echar con ella una partida a la maquinita. Hemos jugado a It Takes
Two, que es un juego con el que normalmente juega con mi chico. Es su momento.
Sin embargo, Jorge me cedió su lugar durante un buen rato para llevar a cabo mi
propósito jugón. ¿Se me dio bien? Para nada. Pero nos reímos todos un buen rato.
Por lo visto si miro los botones del mando pierdo información visual y acabo liándola…
tendré que practicar más.
No he sido muy jugona de videos juegos, así que aunque ha sido un rato divertido no me llama especialmente. Pero creo que precisamente por ello, tenía que probarlo.
Con la siguiente carta me vine arriba… La propuesta era
poner una lavadora de calcetines y después ver quién hacía más parejas en un
tiempo concreto. Bueno, aproveché para sacar la bolsa de los "calcetines
solitarios". Son aquellos calcetines que llevan años relegados a una bolsa
porque en un momento concreto no encontraron pareja. ¡Pues llegó su momento!
Así que, tres, dos, uno… ¡Ya! Pusimos un timer de 5 minutos, pero, la verdad,
se quedó corto. Así que ampliamos otros 5. Nos pareció divertido porque nos reímos bastante, no por doblar calcetines sino por ver la ruina de calcetines que llevaban años en la bolsa de los "calcetines solitarios".
Y bueno, en este juego si que gané yo. No sé si mi chico me dejó ganar…el es más de maquinitas que de emparejar calcetines.
Yo soy más de juego motor, deporte, movimiento...así que mi próxima carta fue "fuertotes". Aprovechando la compra semanal nos cargamos bien las bolsas y, ¡Venga pa´rriba! Con esto mi chico no se animo. Es que el tiene la musculatura de un muppet, lo del deporte no va con él. Pero a mi me gustó. Lo acompañé de mi grito de guerra "¡¡soy Hulka!!", que es lo que siempre digo cuando llego a casa del gimnasio.




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