Competencias para la vida
¿Eres consciente de cuáles son esas pequeñas acciones que te llevan a dónde quieres estar? ¿Quieres estar dentro de un marco creador de valor? ¿Qué es crear valor?
Quizá debería empezar por el final, que no es otra cosa que el principio. ¿Qué es crear valor? Durante estos meses, he dado respuesta, lo mejor que he podido, desde mi perspectiva más intima y personal de lo que es, a mi entender, crear valor. De eso trata un diario, ¿no? De hablar desde la re-flexión. Para tirar de bibliografía siempre hay tiempo, sin embargo para detenerte a rebuscar en lo mas profundo de ti... ahí es donde cuesta llegar.
Y por aquí quiero empezar. Porque una de esas competencias necesarias para crear significado en las cosas que hacemos y que es esencial para la creación de una ciudadanía global es desafiarse a una misma. Para mi, lo fácil sería escribir parafraseando los textos leídos o quedarme en una mera exposición superficial sobre la teoría, pero elijo sumergirme en mis pensamientos y exponerlos. Aunque en muchas ocasiones estos no sean los más diplomáticos o los esperados. Bueno, quién sabe... ya nos vamos conociendo y quizá mi lectura ya no sorprende.
Si continuamos hablando de la compresión y relación de las competencias con nuestro día a día, y el lector o lectora viene siguiendo este blog, sabrá que la pertenencia es una competencia a la que vengo haciendo referencia tiempo atrás. Creo que a veces surge y otras veces se construye. Y esto gira en torno a compartir objetivos e intereses. También tiempo conjunto. Quizá dentro de este máster es mi gran reclamo, no sentirme muy perteneciente o hacerlo de forma intermitente al grupo. Quizá esto se debe a que mi pertenencia es pausible en otros múltiples contextos y estoy acostumbrada al desarrollo y establecimiento de relaciones bonitas. Aunque, en honor a la verdad, últimamente he encontrado cobijo en varias personas asombrosas que me han ayudado mucho.
Me gusta cuidar a la gente que me rodea e intento acoger a quien llega. Creo en las relaciones que se establecen de manera horizontal y no jerárquica. Supongo que porque eso me recuerda mucho a la estratificación y las "clases sociales" que tanto daño hacen a la creación de una ciudadanía global (ahí, mojándome, para qué me voy a callar).
Y desde esta idea es fácil transitar a la siguiente competencia: contextualizar. No podemos entender las relaciones que establecemos sin tener en cuenta el contexto. No solo físico, que también, sino socio-político y cultural. En el marco socio-político altamente capitalista en el que nos encontramos ¿a quién le va a interesar que eduquemos buenas? Interesa educar a alumnado que sea futura mano de obra, fuerza de trabajo. No mentes críticas a las que les importe la ciudadanía global y crear una mejor sociedad. A esta situación, que me enfada bastante, la escucho y le doy respuesta desde el movimiento asociativo, en el que encuentro una gran sentir de pertenencia y relaciones con personas que me enseñan mucho sobre la justicia social.
Y sin quererlo, aquí aparece la apreciación y el agradecimiento. En el modelo FORTE (que habla de las fortalezas personales) de mindfulness se habla de apreciación de la belleza y del agradecimiento, entre otras cosas. Esto es algo que también queda patente en mis publicaciones, lo agradecida que me siento a la vida por darme las oportunidades necesarias para estar donde estoy y rodeada de gente que me quiere y a la que quiero. En todos los ámbitos (muy afortunada).
Y aquí vengo yo con la cuña publicitaria de siempre: la inclusión (ss ese momento en el que en tu cabeza escuchas "qué pesada". Si, y qué).Porque si tengo una razón de ser en la vida, una misión o una forma en la que intentar trascender es a través de la exigencia de la inclusión. Por eso ahora quiero hacerte pensar. Vamos a darle la vuelta a todo esto. ¿Quieres?
Hablemos de pertenencia en personas con discapacidad. Son múltiples los estudios que indican que los modelos que sacan al alumno/a fuera del aula no mejoran el aprendizaje, incrementan la estigmatización y la desigualdad. La ciencia dicta que los agrupamientos heterogéneos, con recursos de apoyo en la clase ordinaria, facilitan mejores resultados y consolidad la inclusión social (Oakes, 2005; Ruijs, 2017). Sin embargo, la derivación hacía aulas o centros segregados es notablemente creciente. Del curso pasado a este un 4,5% en la Comunidad de Madrid.
Hablemos de reconocer el valor de todos los seres humanos. ¿Por qué el alumnado con discapacidad tiene que demostrar constantemente su valía? Si en educación infantil no hablas es posible que te deriven a educación especial. Damos por hecho que solo existe una única forma de comunicar. Y dentro de estas locuras que se relacionan con la exigencia del sistema se escucha mucho, también, que las criaturas de infantil tienen que saber leer. ¡Botarates! (me he propuesto reactivar el uso de esta palabra, anímate tu también a usarla).
La falta de adaptaciones enmascaradas detrás del "todos somos diversos funcionalmente" o "si le adapto el enunciado va a tener más fácil el examen". Nos muestra la falta de empatía y de reconocimiento de valor de esas personas. Una persona autista hace esfuerzos enormes cada día, desde que se levanta de la cama hasta que se acuesta, para adaptar su pensamiento neurodivergente a una sociedad neurotípica. No se lo apreciamos ni reconocemos. Estas personas se enfrentan a retos y desafíos constantemente. ¿A cuántas conoces? ¿Alguna vez te has parado a pensarlo? te animo a escuchar a Alex Roca a Juanda Serrano, hablando del esfuerzo invisible o leer a Gema Canales en el libro Educación Inclusiva, en el que habla de su paso por la escuela y el instituto y es verdaderamente desgarrador.
Hablemos de relacionarnos, del poder de las relaciones. Como ya hemos visto quedan dañadas cuando separamos a las personas por su capacidad o condición. No solo segregamos y excluimos sino que no permitimos al resto de personas aprender y comprender la belleza de la diversidad.
Hablemos de transcendencia. Bueno, para esto no voy a hablar yo, voy a parafrasear a Valeria, mi alumna de prácticas: "estar en el cole me ha cambiado la vida. No pensé que pudiera aprender tanto de los niños y que fuera tan bonito. No sabía que se podía decir tanto sin hablar".
Mi objetivo no es transcender. Y no lo es porque tengo la sensación (errónea seguro) de que hablar de ello pone sobre la mesa mi ego. Y no quiero hablar desde ahí. Así que prefiero pensar en querer transcender que en hacerlo realmente. Así la intención y la dirección siempre estarán presentes.
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| Mi querida Valeria, alumna de prácticas |

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